
Comité Ecológico Parque Central Ciudad Salitre
El reciclaje y sus bondades sociales
En tiempos de pandemia, cuando en la agenda de los medios de comunicación nacionales e nternacionales únicamente se registraban cifras de contagios, muertos y recuperados de Covid-19, un pequeño grupo de residentes incursionaba en actividades de reciclaje como respuesta resiliente a la sensación de desesperanza que vivía la humanidad. Myriam Mora, una de las pioneras de esta iniciativa, recuerda cuando comentó a su vecina y amiga, Ruth Jaimes, sobre un artículo que había leído en la Web sobre “Botellas de Amor” y en lo fantástico que sería hacerlas en su conjunto. Juntas empezaron a investigar más para conocer mejor el proceso y se dieron a la tarea de llenar las primeras botellas con empaques plásticos de sus hogares al tiempo que invitaban otras amigas. La respuesta positiva no se hizo esperar. Al principio, recibían botellas con solo dos o tres empaques, pero con el tiempo, lograron unir muchas familias y optimizar la tarea. “Recuerdo que llenamos muy bien una botella y la pusimos de modelo para que la gente supiera cómo hacerlo”, evoca Myriam. De esta manera, en pleno confinamiento se veía un grupo de señoras por las tardes organizando, clasificando y muchas veces corrigiendo las Botellas de Amor, porque en ocasiones llegaban rellenas de bolsas mojadas o impregnadas con algún líquido. Con el apoyo de ASOBEL, las botellas se entregan en un punto de acopio en Puente Aranda, actual mente se está haciendo el enlace con la fundación Botellas de Amor, para que ellos mismos las recojan y certifiquen a cerca de 6 conjuntos que están haciendo la tarea.
Por su parte, Adriana Oviedo, también residente de Parque Central Ciudad Salitre, luego de ver un reportaje en televisión sobre la fundación Capitas por Patitas quedó cautivada y muy motivada a echar a rodar la idea en su conjunto.
Fue así como socializó el proyecto con la vicepresidenta ambiental de ASOBEL y arrancó la campaña de educar, motivar e invitar a su comunidad. Tuvo tal acogida, que ha logrado recaudar hasta 50 Kilos de tapas, las cuales son donadas a la Fundación Tapitas por Patitas Colombia.
“La propuesta tiene dos funciones”, explica Oviedo, “una animalista y otra ambientalista. El objetivo es contribuir a reducir la cantidad de residuos plásticos que producimos, al tiempo que ayudamos a los animales maltratados. La Fundación vende las tapas y con el dinero recaudado compra alimentos, medicamentos, cobijas y paga servicios públicos, esterilizaciones, tratamientos médicos, cuidadores y demás gastos de mantenimiento de centenares de animales en estado de vulnerabilidad que alberga la Fundación.
En tiempo de pandemia y confinamiento, hubo una nutrida oferta de charlas virtuales en temas ambientales por parte de entidades distritales. Fue en uno de esos encuentros donde se socializó lo nefasto que resulta para las tuberías arrojar el aceite usado y la importancia de reciclarlo. Aunado a lo anterior, desde la administración
de Parque Central, se acogió la investigación de unos estudiantes universitarios con la que se proyectaba crear baldosas ecológicas a partir de aceite usado de cocina e icopor. Los estudiantes no continuaron con el proyecto, sin embargo la comunidad logró que la Secretaría de Ambiente dispusiera un contenedor especializado para el aceite vegetal usado de cocina y lo recogiera periódicamente certificando la cantidad recolectada. Por su parte, el icopor recaudado se lleva a un sitio de acopio en ontibón donde es desmenuzado y transformado en nuevos productos.
Las actividades de reciclaje han tomado tanto auge en Parque Central Ciudad Salitre, que en la reciente Asamblea se propuso oficializar el Comité Ecológico. “La gente fue muy receptiva y a raíz de todos los planes que se están implementando, se aprobó que el conjunto aplicara a la tarifa multiusuario”, reveló Liliana Neira, residente del Conjunto.
Desde la Vicepresidencia ambiental de ASOBEL, se han adelantado capacitaciones en varios conjuntos
de propiedad horizontal del sector, en las que se conoce de primera mano cómo se llenan las botellas, cuáles son los empaques aptos y cuáles no, así como los beneficios que trae para el planeta reducir el consumo de plásticos de un solo uso, evitando que vayan al relleno sanitario, a las fuentes de agua y a la red de alcantarillado.
Las diferentes jornadas de reciclaje, siembras de árboles y elaboración de pacas digestoras han servido de punto de encuentro para las familias del sector, donde los más pequeños asumen un rol muy activo. no de los grandes objetivos de las jornadas es que los niños aprendan. Ellos corren, juegan, ayudan a sembrar, a reciclar y a recoger hojas, pasto o palos para las pacas. Son muy comprometidos, dice Mónica Naar, madre de los niños Gabriel y David Parra, quienes son un gran
ejemplo del trabajo ambiental en el sector. Gabriel es muy trabajador, tiene 11 años y el año pasado en el colegio Mayor de San Bartolom, enseñó con videos y posters la elaboración de las Botellas de Amor y con esa propuesta fue elegido representante de la institución. Voy, es una práctica común en todas las aulas de dicho colegio. Les expliqué que hay que tratar de producir menos desechos plásticos para cuidar y limpiar el planeta, porque es el único que tenemos, dice Gabriel con la experticia de un adulto versado. Por su parte David, con apenas ocho años, también ha compartido en videos con sus compañeros y profesores, las enseñanzas que ha recibido sobre la adecuada disposición de los residuos, la construcción de las pacas digestoras para crear abono y la forma de llenar las botellas de amor, como estrategias para “No contaminar el ambiente ni la casa de los animales”, dice. Invitamos a los conjuntos a replicar estos proyectos amigables con el medio ambiente. Ponemos al servicio de la comunidad nuestra experiencia y acompañamiento en el desarrollo los mismos.